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Pronostican un fuerte aumento de los arrendamientos en campos de la zona Fuertes expectativas ya hacen subir el valor de la tierra

La hectárea para agricultura ya roza los 250 dólares, un 20% más que en la campaña de soja anterior. También ya se pide casi un 40% más para alquilar campos para cría y engorde en lugares como Ayacucho. Igualmente se incrementa el interés de productores e inversores.
Las fuertes expectativas por la campaña sojera 2007/2008 está empujando hacia arriba los precios de los campos en todo el país, con valores de ventas y arrendamientos que, paulatinamente, están yendo en ascenso.
Pero no sólo las buenas perspectivas acerca del precio internacional de la soja (que roza los US$ 203 la tonelada) están provocando este fenómeno.
Según algunos analistas, la escasa oferta de tierras y el creciente interés de los grupos inversores en el negocio están contribuyendo también a motorizar este boom inmobiliario.
El entusiasmo que existe en el sector productivo ya está impactando con claridad en la zona núcleo de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, donde por los alquileres ya se está pagando entre 25 y 30 quintales de soja por hectárea, contra 15 y 18 quintales del año pasado.
En el sudeste de la provincia de Buenos Aires, si bien se manejan otros valores, la situación es similar.
Con respecto a los arrendamientos, una vez finalizada la cosecha de trigo, los campos que acaban de liberarse en la localidad de Pinamar, cotizan alrededor de 250 dólares la hectárea; mientras que en Mar del Plata, Balcarce o Camet hay casos en los que la hectárea supera esa cifra.
Según Fabián Pérez Iglesias de la firma Intercarnes, en la zona está ocurriendo "lo mismo que en el resto del país", debido a que las expectativas por la campaña de soja está "haciendo subir los precios". Según dijo, hasta hace poco se manejaban valores promedios de entre 200 y 220 dólares la hectárea para el arrendamiento de tierras aptas para la agricultura, cifra que -se cree- irá subiendo con el correr de los meses.
A pesar de que los valores sean cada vez más altos, el negocio se presenta atractivo para muchos, aún cuando se corra el riesgo de ver reducido el margen de rentabilidad. Esta suele ser la actitud de grupos inversores, fideicomisos o pooles de siembra, que alquilan tierras para sembrar por su cuenta.
Carlos Cerboni, de la Sociedad Rural de Mar del Plata planteó que los productores ven con cierta inquietud la presencia de estos grupos porque su interés por obtener ganancias en el sector los lleva a "pagar cualquier cosa por una hectárea", alterando los costos de la tierra. "Es gente ajena al negocio que invierte en el campo ejerciendo una gran demanda de tierras con lo que empujan hacia arriba los precios", comentó.
Pérez Iglesias explicó que al subir los valores de los alquileres de los campos para la agricultura, también suben para la ganadería. "Esto va a complicar el negocio de la cría y el engorde, porque con el precio de la tierra cada vez más alto la ganadería no va a ser tan rentable", consideró.
Hasta hace pocos meses, el costo del arrendamiento de un campo para pasturas en el Partido de Ayacucho era de 50 kilos de carne, pero hoy se llega a pedir -por ese mismo espacio- entre 85 y 90 kilos.
Además, acceder a un campo en la región ya no es tan fácil como en otras épocas, debido a que cada vez hay menor disponibilidad. "La demanda supera ampliamente a la oferta", explicó Pérez Iglesias, asegurando que hoy es prácticamente imposible conseguir tierras en General Pueyrredon, General Alvarado o Balcarce.
De hecho, la producción agrícola se traslada cada vez más a las zonas marginales como las provincias de Santiago del Estero o Salta, en búsqueda de superficies para sembrar.
Así como los valores de los arrendamientos van en ascenso, también lo están haciendo los precios de venta. Hace pocos años en la zona se pagaba unos 1.700 dólares la hectárea en campos trigueros como los de Tres Arroyos y Necochea, mientras que hoy se llega a pagar unos 3.400 dólares.
Algo similar ocurrió en la zona de cría, como Dolores y Tapalqué, donde la hectárea pasó de 700 a 1.200 dólares en poco tiempo.
Según Pérez Iglesias, muchos de los que adquieren hoy tierras a estos valores piensan más en hacer un negocio inmobiliario -previendo que los precios seguirán aumentando- que en hacer el tradicional razonamiento del hombre de campo. "Hasta hace poco cualquier persona que adquiría un campo sacaba la cuenta en función de la rentabilidad, pero hoy se analiza el negocio como una operación meramente inmobiliaria", comentó.



Fuente: Diario La Capital

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